Cómo politizar a un policía en 10 minutos

Aprendiendo política con Álvaro Sebastián Ramírez ó Cómo politizar a un policía en 10 minutos

Para muchos, los policías representan al sistema capitalista en persona. Dentro de la cárcel (centros fascistas de exterminio) su posición es más fuerte. Entrenados para obedecer, para reprimir, para torturar, son el símbolo de la fuerza sin más, del poder sin más, sin corazón, sin sentimientos, sin ética, sin humanidad. Muchos huimos cuando vemos a un policía, otros los evitamos. Pero hoy, un compañero, Álvaro Sebastián Ramírez, preso político y de conciencia, adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, nos dio una gran lección de serenidad y formación política al contestar las preguntas del celador que lo custodia en el penal de Ixcotel, Oaxaca.

El momento fue así:

El celador en la puerta, como fue amaestrado, parando la oreja para escuchar las palabras del compa Álvaro a sus amigos que lo visitan. Ya muy cerca del grupo, con una falsa sonrisa y muy mala disimulación, siguiendo mecánicamente las órdenes de arriba pregunta,

Celador: ¿y ustedes quiénes son? ¿son de alguna organización o qué?

Álvaro: somos de la sexta, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona

Celador: lacan qué?

Álvaro: sí, la Sexta Declaración del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional

Celador: ah!, si he escuchado, y ustedes tienen algún reglamento supongo, para hacer las cosas que hacen

Álvaro: sí, precisamente eso es la sexta. Ahí es donde decimos que queremos algo mejor para México, porque usted ha de saber, seguro si sabe, que somos el 99% que estamos abajo, usted también está por supuesto, que vivimos la pobreza y que hay unos cuántos, bien poquitos, solo 1% que están allá arriba y que se llevan todo. Ahí después vemos cómo le conseguimos un folleto de la Sexta para que lo lea (risas)

Celador: pero también estarán respaldados por algunos artículos de la ley

Álvaro: pues sí, nosotros nos basamos en las leyes de la Constitución, sí esas por las que lucharon en la revolución mexicana de 1910, seguro que usted ha escuchado. Pero ahora, las leyes que antes beneficiaban al pueblo, ya los de arriba las han manoseado mucho, ahora ha habido muchas reformas, y como usted sabe los de arriba reforman todo pero no para el pueblo sino para quedarse con todo, todo a su conveniencia.

Celador: y ustedes supongo que para ser una organización tienen su lista de afiliados, de miembros, porque si no usted como va a saber cuántos son los que lo apoyan. Así como en los partidos políticos que tienen sus afiliados.

Álvaro: No, nosotros no somos como los partidos. No tenemos una lista, porque somos muchos, si usted viera, cuando convocamos salimos de todos lados, somos un chingo. Somos como hormigas, estamos por todas partes, a nivel local, nacional y hasta internacional.

Celador: ¿Y cómo se financian? porque seguro que se financian, ¿Cómo le hacen para obtener el alimento?

Álvaro: pues trabajamos, cada quien trabaja por su cuenta y de ahí saca que para el pasaje, que para la comida, y de ahí también saca para estar aquí. Así nomas, todos trabajamos.

Celador: ¿Y ustedes por qué luchan? ¿De qué se benefician con todo esto? ¿Cuáles son sus logros? Porque fíjese que yo conocí a uno que luchaba así por un preso y que venía casi todos los días, y ahora pues ya tiene un puesto en el gobierno

Álvaro: No pues esos son los chafas, eso es lo primerito que nos dice la Sexta. Nosotros, a los que ve, aquí estamos por voluntad, por conciencia. Aquí no hay tortas, no hay despensas, como los partidos políticos. Aquí estamos por pura conciencia, por pura voluntad de venir. Y si ha habido logros, muchos logros, hemos liberado compañeros presos, nuestra lucha es civil y pacífica.

Celador: ¿y ustedes tienen algún lugar donde se reúnen?

Álvaro: Sí, nos reunimos en todas partes, hoy nos reunimos aquí en el penal.

(Álvaro nos mira y dice -y ahorita a ver quién se anima a invitarlo a una reunión- Todos nos reímos)

El policía se queda sin preguntas, titubea, no sabe qué hacer ante la palabra digna del compañero Álvaro Sebastián

Álvaro se mantiene tranquilo, sereno, y con estas sencillas palabras nos enseña cómo politizar a un oreja en 10 minutos.

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