Otro apartheid posible en algún lugar de México.

x Medianoche

¿Nunca te ha dado nadie un rol por los caminos indígenas? Es parte del apartheid local. El centro de la ciudad es de los descendientes de la invasión española, incluye las calles principales, de oriente a poniente y de norte a sur, las continuaciones del camino real. Son calles rectilíneas.

Luego, como los indios no podían caminar en las calles de los descendientes de los invasores entonces tenían sus propios caminos, los caminos indíos, que en general eran diagonales. Hoy en día las calles rectilíneas son pavimentadas y los caminos indios en su mayoría son de tierra. Por los caminos indios aún se puede llegar a casi cualquier parte de la ciudad, y más rápido, por que son diagonales.

En 1994-1999 los indios desplazados de guerra se toman las orillas de la ciudad, incluyendo las montañas que dominan la vista. Si lo ves desde un punto de vista militar técnicamente parece un sitio de largo plazo. En 2002 se construye el muro del apartheid. Un muro largo largo, de 4 metros de alto, que aparenta tener puertas y ventanas y de cuando en cuando grandes zaguanes a todo lo largo.

Ese muro cercaba los campamentos indígenas donde vivía las familias desplazadas de guerra bajo techos de nylon por años y años. El muro se levantó para que los campamentos indígenas no dieran mal aspecto, y para que la opinión pública nacional e internacional que se daba las vueltas por acá no notara la denegación de servicios públicos a las familias indígenas bajo apartheid: agua potable, drenaje, electricidad, escuelas, etc. También tenía la finalidad de que los barrios mestizos del anillo externo de la ciudad no se mezclaran con esos asentamientos irregulares indígenas. Por eso ya no se miran los caminos indígenas, por que están detrás de los zaguanes. Así, en 2002 la estructura del apartheid local recibió un toque cosmético. Y parecía que las familias indígenas habían progresado y habían hecho casas de material. Detrás, continuaron viviendo primero bajo techos de nylon y luego de cartón por muchos años, hasta que empezaron a migrar a Cancún y a los Estados Unidos, y con las remesas empezaron a construir casas de material.

A veces te toca pasar enfrente y que esté uno de esos zaguanes abiertos, y es la entrada a uno de esos caminos indígenas que atraviesan la ciudad. Se puede pasar por ellos. Parecen la puerta a otro mundo, y por de pronto la puerta a otra ciudad que existe bajo la dominación de la ciudad colonial. Los caminos indígenas deben tener desde tiempos de la colonia, son la alternativa para no transitar por el camino real, se hace menos tiempo andando por ellos. Algunos de esos caminos también fueron cercados, si te asomas al google maps puedes verlos desde arriba, rodeados por muros y con zaguanes, luego caminas por las calles donde están esos zaguanes y están soldados o con chapas sin llave, para que nadie pueda pasar. Caminos indios que también han sido segregados.

Mientras tanto llegó el siglo XXI, y eso que los turistas admiran es precisamente lo que hace odioso este lugar: el ser una ciudad colonial, que no sólo se conservó en la arquitectura, sino también en la estructura socioeconómica y en un apartheid que aún es posible.

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