ENTRE UNA Y OTRA REALIDAD (una versión más)

lareaLIDADEntre una y otra realidad fuimos, en la caravana, o hacia la realidad en La Realidad. Estuvimos allí poco más de 24 horas, poco menos. Un@s de nosotr@s habían estado en la escuelita, algunos llevaban la misma ropa que esa vez y no costó trabajo el que alguno de los compas se acercara, por el sólo hecho de acercarse, a decirle a uno, tras tocar su hombro y con un entusiasmo que describía el de cualquiera de sus iguales, como si fuese así de absoluto, ‘viniste otra vez’. Por aquí y por allá, desperdigadas, anécdotas de los encuentros con los votanes de cada uno. Por aquí y por allá también anécdotas de lo que había sido un recorrido compartido. Todas estas pequeñas noticias nos hacían creer que de hecho habíamos como fundado un pequeño mundo, con experiencias, tal vez no muy largas en el tiempo, pero que si el asfalto o el lodo que pisamos, o los árboles que nos vieron detenernos y amanecer a su lado así un día, nada más de repente, hablaran, podrían contar que algo pasó por allí.

Probablemente ya haya escritos diversos narrando los sucesos de ese día. Sin embargo, creemos, como este pequeño colectivo que somos, que las tribulaciones que vivimos nos dan la pauta para salir a decir. Esto porque, entre todo eso que nos ocurrió, vimos claro que nosotr@s conformamos una estela de historias que por serlo merece ser contada. Y, sobre esto, o abajo y a la izquierda, cómo no narrar, sin tener las imágenes, a nuestro modo y manera, lo que consideramos un hecho histórico de importancia personal, nacional, colectiva, internacional e intergaláctica

 

Últimamente, después de que varios hemos sido invitados a la experiencia de la escuelita  y que varios también hemos nacido desde allí como ‘nosotr@s’, nos hemos sentido inevitablemente concernidos a cualquier cosa que se refiere con La Realidad, especialmente pues porque allí nos tocó a nosotros asistir. Pero también sabemos lo que representa y por ello afirmamos que ningún ser humano debería estar no concernido con cualquier cosa que suceda en cualquiera de los caracoles zapatistas. Nos cuesta trabajo cercar nuestro referente y nombrarlo, porque consideramos que rebasa con mucho lo que físicamente es, lo enumerable, y creemos que descuidamos y marginamos mucho más, y creemos que marginar en este discurso es como marginarnos a nosotros mismos. Por esto ûltimo vamos a referirnos a los compas zapatistas como compas, para que nos entendamos, tal vez segregando , pero no, quien nos lea sabrá que no es esa la intención y vendrá con el corazón en la mano porque nosotros eso hacemos ahora para que esto salga así, además de que, pues, los zapatistas, son los zapatistas y si no fuera porque ellos existen y son como son no hubiéramos tenido vivencia y sentimiento como está.

 

Salimos por fin, luego de que nos hemos enterado de la noticia y nos hemos preguntado cómo hacer con respecto a los compas (con respecto a nosotros sabemos que es un largo camino), ante la rabia y el dolor que nos ha suscitado el terrible hecho sostenido por el mal gobierno, ante la rabia y el dolor que sí llegamos a sentir, hemos encontrado a personas que convocaban a una asamblea para organizar una movilización en respuesta a los compas.

 

En la primera reunión se ha organizado un evento en consonancia con la acción global convocada por la Red contra la represión, y abierto la solicitud a los compas para llegarles como caravana y formar un cinturón de paz. En la segunda reunión ya llegaron unos con un avance de una manta, y nos estuvimos como tres horas deliberando, escuchando la interpretación de cada quien sobre ‘lo que quiso decir el comunicado’, o ‘lo que esta claro en el comunicado’ con respecto a la invitación que se hacia a la gente de afuera de cuándo llegar y en qué condiciones, como para no ser tenidos como gorrones, decía. Comunicado que había salido la noche previa, poco después de que hubiéramos concluido que se enviaría una solicitud a los compas para la caravana que habíamos consensuado con fecha y todo. Estuvimos dándole vueltas tres horas, no exageramos, a la posibilidad de hacer o no dos caravanas, de conjuntarnos con los que venían del df o reafirmar nuestra propuesta que ya estaba en manos de los compas para ese entonces.

 

Total que luego solo fue cuestión de anotar quienes estaban dispuest@s a hacer las dos, o una de las caravanas. Tres horas decidiendo lo que no nos tocaba decidir en fin, ya que los compas lo decidirían, y ya habían decidido, organizados, pues la tarde que siguió a la acción global se enviaron mensajes diciendo que se había cancelado la primera caravana, y sí, nos uníamos a la gran ola que estaba ya en camino desde Tijuana, desde otros rincones del país y del mundo. Brevemente, el día 18, el del evento en la plaza, unas horas después de la acciôn, nos agarró el agua luego allî. Nos sentimos un poco tristes por eso, pero se nos compensó el ánimo viendo que también nos había eso juntado bajo las carpas y nos habîa puesto en resistencia.

 

En la tercera reunión ya se sabe qué fecha vamos a salir, ya sólo hemos llegado a registrarnos, y se nos ha dicho antes de irnos que probablemente no vayamos todos porque no hay suficientes carros, aunque se piensa rentar unos y dar una cooperación por ello. Ante esto ‘l@s que nos quedamos’, que por ello se unirán al homenaje anunciado al compa Galeano desde acá, quisieran no ver como escindida la causa por la que hemos unificado en asamblea, más ya ‘l@s que se van’ miran para allá. (Antes de irnos ‘los que nos vamos’ hemos pintado  en una pared, a modo de ‘aquí seguimos’, fragmentos del comunicado del Dolor y la Rabia. Una chinita nos toma fotos, nos pregunta de quién es el texto, se ha quedado hasta que hemos terminado, y sólo ha entendido al escribir nosotros la rúbrica: ‘ah, Marcos’.)  Desde la expectación, asistimos al ‘asignamiento’ de vehículos Caravana Galeano Vive, temprano.

 

Al nombrar gente por vehículo nos hemos quedado tangentes al cîrculo que se ha formado alrededor de la comisión encargada. Hay mucha gente. Muchos vienen de otros poblados. Nombran a unos de nosotr@s, otr@s nos vemos despidiéndolos medio tristes, pero finalmente nos anuncian a tod@s y cada un@. Alcanzamos a l@s de otras caravanas en un punto señalado, esperamos, que los del df siempre dicen que van a llegar a tal hora y no llegan siempre a esa hora.

 

Se rumorea que han interceptado a un policía entre nosotr@s porque andaba tomando muchas fotos con su celular, el mismo hombre que en la última asamblea propuso su vehículo. Alguien señala que por infliltrado en otro país ya estarîa siendo apaleado. En el transcurso del camino hubo conversación varia, todo parecía girar en torno a maneras y modos de vivir autónomos, en torno a la indignación.

 

A cada rato se detenía toda la culebra de autos junto con los míticos autobuses del DF ; y una decía, ‘es que ya avanzamos mucho’, o ‘es que vamos muy rápido’, lo que no era cierto y lo que nos hacía reír. ‘No se salgan de los autos’, y todos nos salíamos a estirar las piernas. De siete horas que se supone son los kilómetros entre el origen y el destino, aproximadamente, hicimos 20, sin exagerar.

 

En una parada nos oscurece, las estrellas empezaron a chorrear luz desde los agujeritos que le hicieron a la noche. En otra ya vemos a los compas acercarse, ‘ese es Tacho’. Se nos pregunta ‘seguimos o dormimos aquí, faltan dos horas para La Realidad’, ‘seguimos’, aunque el chofer insinúe que lo repensemos. Continuamos unos metros, pasamos los volteos que llevarán a los de los camiones que no podrán pasar a riesgo de desbarrancarse, y nos estacionamos, las luces se apagan, los autos también, y se enciende el grillerío, se oyen entre el silencio de las gentes los motores de los volteos que parece que se acomodan, se les ve del otro lado del valle que parece sostener la noche en donde cuelga la luna que se ha posado en un árbol seco, brilla acariciada por una nube de chiste.

 

Duermen los autos, duermen las gentes, por fin duerme la noche, al abrir los ojos el día se aparece como respuesta a los alaridos de un ave que antes, en la penumbra, parecîa que se hubiera estado meciendo entre uno y otro ramaje como un chimpancé. Iniciamos una subida que serpentea continuamente sobre un precipicio verdísimo. Sin estar bien despiertos, pero repuestos. Alguien ha imaginado durante su cabeceo y duermevela, ya amanecido el camino, haber visto un zapatista saludândonos, encapuchado, a lado del camino, ¿piensa en Galeano?

 

En las curvas vistas hacia atrás se puede ver el coletazo que da la caravana en su andar desvelado. Poco a poco la conversación se reanuda, muy poco a poco, sube cuando vemos por fin, allá abajito, el emblemâtico Caracol de La Realidad. Al entrar en la zona de casas, ‘esa de concreto es de priîsta’, se van haciendo más y más numerosos los compas que se han tendido bajo sus plásticos hechos carpas a pasar la noche, viéndonos pasar nos saludan y nosotros los saludamos, por fin se detiene la culebra.

 

Bajen ya.Hay que hacer una fila y registrarse, menos los medios libres. (¿cómo se hace para estar con los medios libres ?). Fila, identificación, fila paralela de compas encapuchados, que van entrando rápido, señoras, señores, jóvenes, niños, grandes. No hay hablar grosero, ni engrandecido. Al ser encontrado en la lista se cruza el portón negro, se nos da un gaffete en la primer mesa, mestiza, y en la segunda tres compas escriben nuestros nombres, en orden, en tres diferentes libros. Pasamos a los cuartos, para algunos familiares, donde podremos dormir. No todos alcanzaremos cuarto. Muchos se quedaran durmiendo bajo el templete, frente, sobre o entre las bancas hechas de tablones, o en lo que usualmente es el lugar de la Junta de Buen Gobierno, otros tienen un espacio cubierto donde armar su casa de campana, otros no alcanzarân espacio y se repartirán alrededor de los que si tuvieron todavía.

 

En la fila hemos entrado, por orden de la línea de la caravana, primero los que salimos de cerca, y al final los provenientes de Oaxaca, de DF, o sea que los que han viajado el doble ahora se las verán mâs ingeniándoselas para dormir que los que menos. Pero todos hemos venido preparados para eso, y nos hemos dado cuenta que los compás se han quedado afuera del caracol, o que se les ha asignado la parte de por atrás del caracol y han de dormir sobre la tierra allí, algunos armados con sus hamacas, como entre nosotros los hay, pero no hemos de evitar mencionar esto.

 

Milicianos se reparten en el perímetro de la explanada del caracol, la resguardan, serios, encapuchados, su mirada nos da de frente tambiên, llevan como arma un palo que parece un pergamino, de vez en vez hay relevos entre ellos. Pasamos, luego de ir a acomodarnos, viendo como entran todos los de la caravana, unos queremos ver caras conocidas de la escuelita, deseamos así eso porque nos hemos convencido a nosotros mismos de que deberían estar, no como una demanda sino como una cosa buena de suceder, en aquellos míticos camiones que no hemos visto ni veremos, pero que dan y dan más gente que sigue entrando.

 

Son algunas horas, no queremos dormir aunque algunos tenemos que hacerlo, no deberíamos dormir, no todos los días se esta en La Realidad, cada gesto, cada movimiento debería ser percibido y, pero no nos desbordamos, de por sí no todo es aprovechable, ni debería de exigírsele eso, nos hacemos atentos al regalo que se nos brinda y a lo que no. Hemos quedado desconcertados al no ver a los que quisimos ver cruzar la puerta, pero tendrán sus quehaceres allá en donde están, ‘l@s que se quedaron’ vienen también con nosotros. La milicia sigue impávida aún llovizne. Entre que va entrando gente, van entrando compas, entre que los compas que se han instalado atrás se sientan por todas partes, aquí y allá, rondando estamos con la mirada, serios, no hay mucho ruido es verdad, se cruza el caracol para ir al baño, de vez en vez uno de nosotros saluda a su familia que ha encontrado. Pasa un compa de rango militar diciendo con buena voz que habemos de tener el tiempo de sacar nuestros alimentos. Entonces desayunamos o comemos. Vuelve a pasar el mismo compa al rato y dice que no se pueden estar tomando fotos, ya se nos va a decir cuando, pero no es regaño, no.

 

Hemos visto como unos milicianos dividen el espacio donde unos han tendido sus casas que han traîdo, cortan un plástico grande y negro sin prepotencia como si cumplieran una orden militar que no lo fuera, de un costado de la explanada donde están unos recintos cuyas fachadas coloreadas con leyendas revolucionarias y puertas y ventanas cerradas a la luz nos hacen pensar que allí estaría el Comité, el CCRI, y tal vez Marcos o Moisés. Luego de un lapsus de sueño, o de conversación, o de un tiempo en que muchos estuvimos aquí y allá, o como esperando o haciendo lo que se hace en la espera, vemos como se van alineando los compas, todos los que vienen de otros caracoles y familias que pertenecen a éste caracol. Con un orden bien  definido y atento hombres y mujeres, niños y jóvenes, grandes y chicos.

 

En cierto momento una fila de compas empieza a entrar al caracol por esa sola puerta por donde hemos entrado tod@s y cada uno de nosotr@s. Esta fila que alimenta la formación que se acrecenta en la explanada se va haciendo cada vez más rápida, algunxs compas tienen que correr, a una mujer se le descubre el pecho que ha soltado la boca del niño sin hacer gran caso. Todo este movimiento ha alentado a los medios libres a acercarse y flanquear la entrada de los compas con sus cámaras. A todos nosotros a mirarlos, van entrando uno por uno. Las filas, viendo hacia nosotros, llegan a cubrir la mitad de la explanada más lejos de nosotros, la misma que en su borde continua resguardada por milicianos separados entre sí un metro y algo. (en el momento en que entramos nosotros hemos visto que a una compa se le preguntó que de qué caracol era, por que se le había caído el lazo de color que traía junto al lazo negro sobre el hombro).

 

Dicen que Tacho es el que los está alineando a los compas, ese hombre que grita firme. Las milicias son llamadas a extenderse hacia sus lados dividiendo el caracol en dos partes, nos hemos quedado, los que hemos venido en la caravana, de este lado, los medios libres montan sus tripies sin que se les permita cruzar la línea hecha. Ya está. Unos tantos de los milicianos se colocan en  línea frente a los compas formados, mirando hacia nosotros. En cierto momento todos los milicianos se van hacia esa línea, acuden corriendo, nuestro perímetro ha quedado, de cierta manera, liberado, pero nadie, ni los medios libres, se atreven a pasar la línea imaginaria que se ha dibujado antes por aquellos, y se agradece.

 

Tacho, si lo era, camina de un lado a otro de la línea lanzando ôrdenes y silencios, entre el gran grupo que los compas han conformado y la línea de milicianos que se extiende de un extremo a otro del caracol como resguardândolos. Esta imagen nos hace pensar en un extraño espejo, entre un lado y el otro un espacio vacío, como infranqueable visto, bien presente, se nos resbala en tiempo y espacio: así estamos, frente a frente. A  la voz de Tacho, los milicianos se juntan, se entrelazan sus brazos, codo a codo, mas no es bien recordado si antes de enlazarse han formado la banda, que los ha delineado, con los palos que cada uno porta. Se siguen ciertas maniobras que asemejan una danza para este homenaje : ‘mirada a la derecha’, ‘mirada a la izquierda’, ‘mirada hacia abajo’, ‘mirada hacia arriba’, ‘mirada al frente’, ‘marcar el paso’. Acercándose a nosotros, codo a codo, mirándonos, regresan a su primera posición, y se colocan en la línea imaginaria que recobra visibilidad. A una orden todos ellos se cubren el ojo derecho con un parche negro.

 

De repente, del lado derecho para nosotros, entre los rumores, aparece sobre su caballo el Sub Marcos, un señor que también trae su parche, el suyo tiene un dibujo en blanco, trae guantes, un machete en la espalda, saluda a todos, no vemos luego cuando la gente se empieza a reír porque ha hecho un gesto acusable con la mano. Hace unos pasos y contrapasos con el caballo allí. Para nosotros ha sido un gran momento ver a este hombre, vocero del movimiento zapatista, casi una leyenda allí, por primera vez, y tambiên para otros de nosotros ha sido ver al compa que escribía los comunicados, que era citado de vez en vez allá afuera, que no conocimos sino después de haber conocido a otros compas. Para nosotr@s, los que no hemos tenido la estatura o fiereza de hacer para verlo, mirar los rostros de los milicianos que nos veían viéndolo ha sido lo que jamâs no olvidaremos. Una formación de unos cuantos jinetes, encabezada por el Sub Moisés se coloca frente a frente con el compa Sub Marcos, ofreciêndonos sus perfiles, se saludan.

 

Un@s de nosotr@s han dicho que ya ahí se veía, como se había leído en cierto comunicado, que Marcos le confiaba su tarea a Moi. Nos parece recordar que han formado luego una línea frente a todos los compas allí congregados. Luego se retiran. Al desformarse los compas  pasan frente a nosotros, varios de nosotr@s gritando consignas zapatistas y otras a la lucha, se ve una o dos manos de compas que graban eso y unos toman fotos. ¿Qué será tomar fotos desde el otro lado de este espejo?, nos hemos preguntado. Una voz, con bajo audio, ‘no se oye’, ‘ya, ora si’. ‘Radio Insurgente zapatista… en unos momentos se abrirá la conexión a internet…’, el Sub Marcos da una contraseña para el tweat. Se suceden dos llamados con la misma intro pero con más detalles.  Se va a dar inicio al Homenaje a Galeano, se va a poner la mesa allá al frente, se va a leer. Habla Moisés, acerca el sentido. Los que no sean medios libres se pueden formar frente a lo que va a suceder. Se leen las filas, unas de compas, van 8 de nosotr@s, siguen mas de compas hasta que se acaba la explanada. Nos apretamos, nuestras filas son un desorden comparadas con las de los compas. Por fin aparecen los que encabezarán el homenaje. Frente a nuestras filas se coloca una corona de flores que se ha traîdo. Moisés, si mal no recordamos le ha susurrado algo Marcos al oído, dice que los medios libres pueden subir a fotografiar desde allí para tomar toda la multitud, suben varios, unos con cámara, otros con celulares, no se deja de notar que varios han girado el objetivo hacia donde se encuentra Marcos, quien se ha puesto atrás de todo, no se deja de notar que se le acercan algunos a cruzar mano, luego el se apea. Bajan, inicia, no sabemos a bien si comenzamos con el Himno nacional mexicano, pero se cantó. Luego Moisés lee su discurso. Pensamos, los que estamos sorprendid@s al ver allí a Marcos por primera vez, allí atrás parado, mientras lee Moisés su discurso, que queremos poner atención, somos sinceros, miramos al cielo, oímos, todos estamos allí. Entre las copas de árboles que coronan el frente que dice, las palabras nos dan una fuerza. Moisés podría oírse enojado, pero también ha dicho, si mal no recordamos, que los que han hecho lo malo son cooptados por otros, que aunque los primeros saben ya que lo que hicieron es indigno, otros no los dejan hablar y los manejan, el pinche mal gobierno pues. (No hay menos interpretaciones aquí que allá donde no es el mero texto que se leyó). Se saluda, se entona el himno zapatista. Y finalmente se anuncia que habrá una visita a la tumba del compa Galeano, habrá que peguntarle a su Sra. si querrá estar presente para  abrazarla. Será una sola fila. ‘Yo me llamo Galeano’, ‘Galeano’, ‘Presente’, gritan, gritamos.  “Yo si no fui a la tumba de Galeano. Me ha recordado mi corazón que no hay que recordar a la gente muerta sino viva, y aunque no he conocido a Galeano  en persona, me recordé que pues me hace llorar eso, que no puedo estar frente a una tumba. Que de por sí allí va a estar, que de por sí va conmigo y que de por sí él lo va a ver que yo no lo fui a saludar pero que tiene mis razones. Escuché que eran muchos, que se pasaba rápido, que dejaban piedritas, que unos le hacían el saludo militar, que primero pasaron los compas, que se saludaba a toda la familia de Galeano…”  Luego varios nos dormimos. No recordamos a bien cuanto tiempo.  “Yo ya andaba sognando de por sí cuando en el suegno empecé a sentir una voz como que estaba llenando mi cabeza. De pronto me despertó uno que andaba despertando ‘oigan ya esta dando su discurso Marcos’, como ya había escuchado su voz, entendí rápido y me salí así, me puse mis botas mientras me tambaleaba y en el camino hacia allá oía que serían sus últimas palabras y la tristeza me bien me despertô.”  “Sî es cierto que dicen que uno, y luego otra, que se quedaron dormidos mientras el discurso, que bueno que no fue sôlo uno, ya dos ya pesa menos la muina… si los intentaron despertar. Yo no lo vi, al Sub,  cuando llegué ya estaban todos en la explanada, sólo me quedé atrás, por más que alzaba la cabeza, ya no me quise meter, de por sí todos queríamos estar allá, al frente, que mas da que unos hayan estado sino todos se podía.” “Cuando dijo, ‘vive en la comunidad de…’ dicen que se le acercô a Moisés para preguntarle… Y cuando se equivocô en una letra dicen que dijo ‘ya me colmó el parche’ y se lo quitó para leer bien”.  Nosotros creemos que l@s que no pudieron escucharlo pues durmieron así, allí, con su voz, a lo mejor y en el suegno se les revelo otra manera de estar, una mâs que la para nosotr@s, una mâs a la de los que ni siquiera pudieron irse hasta allâ. Creemos también que quienes no lo vieron pues que de por sí lo vieron porque pues, como lo que decía, era solo una botarga de todos ellos, o sea como que lo vieron como lo que era, como lo que fue, todos los compas allí, no era un nombre nada más. Nos dio mucho gusto que los elogiara a los compas, su vocero, que nos dijera ‘cuídense, cuídennos’. Nos sentimos en un gran corazón cuando se apagaron las luces al terminar de hablar Marcos, para que hablara ya Galeano, lo presenta entonces Moisés como SCI Galeano, cuando sólo quedaron las luces de lo que se adivinada al frente, y en la sombra colectiva, imaginamos nosotros, estuvimos todos los que quisimos estar, hasta el frente o lejos. ‘?Quiên mâs se llama Galeano?” Nos hizo magia también que al terminar, aunque hubo un aviso en el inter de lluvia, se soltara por fin como ayudando a disgregar la gente que ya se estaba disgregando. Lluvia se vino. Oímos a Moisés diciendo como ‘vayan a acostarse o a dormir, o lo que vayan a hacer’, que mañana salíamos temprano. Unos dicen que escucharon que a los compas venidos de otros caracoles, se les había estado anunciando su salida a las 5. Se vio así como se iban, bien formados y bien organizados unas horas después.  Formándonos para tomar los coches nos vemos sorprendidos porque nos dicen que uno de los que venían del df se ha caído de una camioneta de redilas. No sabemos más entonces y vamos a paso lento y esperamos a que venga una ambulancia por êl, que pase y nos vamos. Otra compañera ha tenido mucho vomito y le han tenido que poner suero. En lo que esperamos nos dicen que no salgamos de los autos pues han aventado una piedra a un coche y que estamos en la parte de los de la CIOAC, de donde salieron los que mataron al compa Galeano. Ya vamos, mâs adelante, al estarse subiendo los que venían en autobuses, nos hemos detenido. Se desarma la caravana, ya hay caravana 1, 2, 3, ya se ha terminado la caravana.

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