Hotel Abismo: ¿Desde cuándo el EZLN apoya buenas causas?

Por Javier Hernández Alpízar

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) anunció que vendrán a la Ciudad de México en diciembre de este 2026, principalmente para encontrarse con colectivos de madres, padres y familiares buscadores de personas desaparecidas por la violencia de la guerra no declarada contra los pueblos y la Madre Tierra, y a platicar con adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona (de 2006) y la Declaración por la Vida.

A partir de que hizo público el EZLN que harán esta visita, parte de su gira por la vida, que durante la pandemia tuvo su etapa europea, comenzaron los posteos de carteles entusiastas de los simpatizantes de los zapatistas y se desató en los comentarios en redes la shitstorm (como la llama Byung-Chul Han, en Infocracia): las calumnias y maledicencias de haters del zapatismo, trolls y bots de la derecha y de la derecha disfrazada de izquierda.

Como el alzamiento zapatista de 1994 tiene ya la friolera de 32 años y la fundación del EZLN en la clandestinidad 42 años, además de que los medios masivos del capital aprendieron la lección en 1994 y hoy tienen la estrategia de un cerco mediático al zapatismo, acompañado de contrainsurgencia constante con fake news y comentarios malévolos, tanto de comunicadores mercenarios como de tontos útiles (útiles a la contrainsurgencia, desde luego), es posible que muchas personas ignoren la presencia, la vigencia, la actualidad y la importancia del zapatismo.

Es un poco vergonzoso, pues, en México, tiene ya 32 años resistiendo un movimiento que construye autonomía, que construye una alternativa de vida anticapitalista, y que, con el común, elabora una forma de vida contrahegemónica de importancia planetaria, y sin embargo, en México existe una gran ignorancia sobre ellos de amplios sectores de la población y una gran mala fe, especialmente de los sectores comprometidos con los partidos políticos y particularmente con el partido en el poder.

Por ello hoy puede parecerle a muchos sorpresivo que el EZLN proponga una reunión con madres y familiares buscadores de personas desaparecidas. Concediendo que a algunas personas esa suspicacia les surja no de la mala fe sino del desconocimiento sobre el EZLN y su ya larga historia, haremos aquí un recuento incompleto, para nada exhaustivo, de las relaciones entre el EZLN y las causas sociales de lucha del México de abajo.

En 1994, los indígenas mayas chiapanecos zapatistas se alzaron en armas declarando la guerra al mal gobierno de Salinas de Gortari y el PRI, al que calificaron de dictadura, y eligieron como fecha de su alzamiento (la acción armada más grande, masiva e importante de un grupo popular después de la revolución mexicana) el 1 de enero, fecha de inicio del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, instrumento colonizador del neoliberalismo que hasta hoy daña a México. Derribaron la imagen de Salinas, como antes los indígenas en San Cristóbal de las Casas habían derribado la efigie de Diego de Mazariegos. Años después, en el 2000, su marcha del color de la tierra derribó la imagen de Fox.

Otro de los muchos motivos que argumentaron, cuando democráticamente los pueblos mayas debatieron y votaron la guerra, fue la reforma al artículo 27 que puso fin al reparto agrario e inició la desposesión de tierra y territorio a campesinos, indígenas y comunidades rurales. La reforma a ese artículo y el proceso privatizador y de despojo de la tierra, así como la descampesinización no se ha detenido sino profundizado con los recientes gobiernos, que resultaron en esto ser tan salinistas como Salinas de Gortari.

Cuando la sociedad civil forzó un alto al fuego y un diálogo entre las partes, en el momento de tener un diálogo sobre los derechos y cultura indígenas, los zapatistas no fueron a negociar solos ni sólo para sí mismos, sino que llamaron a incluyeron a los pueblos y organizaciones indígenas de todo el país, así como asesores indígenas y no indígenas. El resultado fueron los Acuerdos de San Andrés y el proyecto de ley de derechos y cultura indígena, el proyecto de ley más legítimo, democrático y participativo que ha habido en la historia de este país. Los representantes de los partidos más importantes de México traicionaron los acuerdos y aprobaron una ley que los desacata y que dejó abierto jurídicamente el camino al actual proceso extractivista de acumulación militarizada y de despojo que antes se llamó plan Puebla-Panamá y hoy se llama megaproyectos estratégicos, como el mal llamado tren maya o el corredor interoceánico del Istmo.

A partir de ese momento, los zapatistas rompieron todo diálogo o comunicación con toda la clase política, todos los partidos políticos y sus malos gobiernos. En 2006, con la Sexta Declaración de la Selva Lacandona llamaron a la Otra Campaña, para formar un polo de la izquierda de abajo, sin participación electoral ni de ningún partido político ni sus personeros. Esto le acarreó la contrainsurgencia de los militantes más conspicuos del PRD (Partido de la Revolución Democrática) y el obradorismo, que los acusaron de traición a la izquierda (que según ellos, son ellos), tal como ahora, desde el gobierno, contestan a toda voz crítica acusándola prácticamente de “traición a la patria” (que según ellos, son ellos).

Tras la salvaje represión en Atenco, en 2006, operada por la policía militarizada con la complicidad de gobiernos y políticos de los partidos gobernantes (PRD, PRI y PAN), al reiniciar el recorrido por todo el país, los zapatistas llevaron consigo a integrantes del FPDT (Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra) de Atenco para que platicaran por todas partes de la represión y de los presos políticos. Además, en algunos lugares, hicieron manifestaciones en apoyo a la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca), y en diciembre, cuando visitantes y prensa llegaban a los caracoles zapatistas que iban conmemorar el aniversario de su alzamiento armado, ponían los videos sobre la represión a la APPO como una manera de dar difusión y denunciar.

Los zapatistas jamás hablan en nombre de ningún otro movimiento, solamente hablan en nombre de sí mismos, pero cuando familiares de dos personas asesinadas políticas les pidieron escribir sobre sus casos, los de Digna Ochoa y Plácido y de Pável Noel González, escribieron denunciando esas represiones y convocaron a una movilización del FZLN (Frente Zapatista de Liberación Nacional) en la ciudad de México que fue reprimida y gaseada por el gobierno perredista- obradorista de entonces. Ambos asesinatos fueron presentados por la fiscalía de la ciudad de México como “suicidios” y el caso de la defensora de derechos humanos Digna Ochoa, lo perdió el Estado mexicano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, porque los gobiernos de Fox y Obrador violaron los derechos humanos de las víctimas fabricando una falsa causa de “suicidio”.

Cuando el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad inició una lucha por defender a las víctimas y tratar de parar la sangría que en México sigue hasta hoy, los zapatistas marcharon en su apoyo. No demonizaron a los integrantes de ese movimiento por dialogar con el gobierno, porque si no dialogas con el causante del mal ¿con quién entonces? A diferencia del movimiento obradorista, que no se cansó de calumnia a Javier Sicilia, y calumnia igual a cualquier movimiento de víctimas que no se una a sus campañas electorales y comprometa su voto por sus candidatos.

Después de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, las madres y padres de los jóvenes desaparecidos siempre han contado con el apoyo del EZLN, quien le pidió a sus simpatizantes apoyar esta causa y recibir a los familiares de los desaparecidos como si estuvieran recibiendo a los zapatistas mismos.

En años más recientes, los zapatistas llamaron a protestar contra las guerras capitalistas y marcharon contra la invasión de Ucrania, bajo la consigna “ni Zelenski ni Putin, ni Rusia ni la OTAN”, apoyando a los pueblos de Ucrania y Rusia que han sido llevados contra su voluntad a una guerra fratricida y genocida por los intereses capitalistas de dos hegemones europeos. Advirtieron que comprar la propaganda de guerra rusa de que su guerra era justa porque Zelenski es fascista era peligroso, porque luego habrá siempre pretextos para invadir países, como combatir a terroristas, narcoterroristas, narcoestados o estados canallas. Morena hoy está pagando las consecuencias, entre otras cosas, de apoyar activa o pasivamente la guerra de Putin.

Además los zapatistas siempre han apoyado al pueblo de Palestina y lo han manifestado de palabra y de hecho en todos los tonos y mensajes posibles.

En la primera parte de su gira mundial por la vida fueron a hablar con la Europa de abajo, y tampoco fueron solos, sino con integrantes del CNI (Congreso Nacional Indígena).

En los últimos años han señalado que las madres buscadoras de personas desaparecidas en México (el país con más personas desparecidas del que tengamos noticia, más de 135 mil víctimas) es una causa legítima, noble, valerosa y digna de apoyo. Han dicho que las madres buscadoras de México y Centroamérica son el movimiento social más importante en este momento. Han dicho que las madres buscadoras son para ellas como compañeras y compañeros zapatistas (que entre otras cosas significa, sus hermanos, gente por la que están dispuestos a luchar hasta morir, como dijera la comandanta Fidelia hace años: “los zapatistas tenemos un corazón de luchar hasta morir”).

En un contexto así, no es extraño que los zapatistas apoyen la causa de un movimiento que consideran legítimo y digno, así como han apoyado al CNI, a los anarquistas, a las feministas y las mujeres que luchan, a los familiares y compañeros del indígena nahua asesinado por defender el territorio en Morelos, Samir Flores Soberanes, o a la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación) de Chiapas. Además, cuando apoyan un movimiento no lo suplantan, no le quieren quitar su bandera, sino que lo apoyan incondicionalmente, dejando que el protagonista sea ese movimiento. Por ejemplo, a la CNTE de Chiapas la apoyaron sin importar sus alianzas con otras organizaciones, incluso electorales.

Se necesita mucha mala fe para tratar de ver algo oscuro detrás de la intención del EZLN de apoyar a las madres buscadoras. El tiempo dará la razón a quien deba dársela, yo hasta hoy jamás he encontrado ni un mínimo indicio de verosimilitud ofrecido por los calumniadores y haters del zapatismo. Y por otro lado, veo que ellos apoyan las causas que consideran legítimas porque está en su naturaleza: ellos solamente han sobrevivido luchando y se han organizado con conciencia y con trabajo diario, conocen el dolor y pueden ver a los ojos de cualquiera que luche honradamente. Por eso hoy enarbolan la bandera de la lucha por la vida y esperan no hacerlo solos, sino junto con todas las personas que prefieren un movimiento que defienda esa bandera y no las de guerra y muerte.

Sé que estas cosas las conocen bien quienes acompañan a los zapatistas desde hace muchos años, y espero que quienes no los conocen, se den la oportunidad de hacerlo, de verlos sin prejuicios, y encontrarán a compañeros que no claudican, no traicionan ni se rinden: lo han mostrado con hechos.

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