Hotel Abismo: Por la generación de nuevas subjetividades

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Por Javier Hernández Alpízar

No es por tanto el poder sino el sujeto, lo que constituye el tema general de mis investigaciones.” Michel Foucault

Michel Foucault pone la mirada en el sujeto, por eso tiene que abordar el tema del poder; pero no lo aborda enfocando en primera instancia el poder, sino las resistencias. El sujeto es el tema central y, sobre todo, proponer nuevas formas de subjetividad.

Las subjetividades tienen para Foucault dos características: “estar sujeto a”… y dependiente de un poder, subordinado a él; pero también otro sentido, relacionado, como veremos, el sujeto como la conciencia y el conocimiento de sí mismo.

Este aspecto de los individuos, su singularidad y conciencia, nace –explica Foucault– ligado al poder de la iglesia católica en la edad media, por la autoridad de un poder pastoral que ya no se preocupa de los individuos en general, sino de cada individuo y su conciencia, su alma, su salvación. Lo cual implica un conocimiento de esa conciencia, mediante ritos como la confesión, y la capacidad de guiar a ese individuo en toda su vida.

Es coextensiva a la vida y a su prolongación¸ está ligada a una producción de la verdad – la verdad del mismo individuo.” (Michel Foucault)

La secularización de ese poder pastoral se dio a través del Estado y las instituciones modernas, o modernizadas, como familia, salud, educación, etcétera, de manera tal que el bienestar estará a cargo del Estado y de instituciones públicas y privadas que, al cuidar del sujeto como conciencia, singularidad, alma o como le llamemos a su persona, lo vuelven también un sujeto dependiente, subordinado. El poder pastoral se vuelve benefactor: poder para el bienestar, sobre el andamiaje de las instituciones de beneficencia a que la iglesia ya nos había acostumbrado.

Por ello, producir otras formas de subjetividad es uno de los objetivos de las resistencias: para desatarse de las ataduras de dependencia que los ligan al poder en sus diferentes formas, siempre viendo, sobre todo, a las luchas más inmediatas y sus efectos, y a la resistencia a esas estrategias de poder con estrategias opuestas que pretenden romper la dicotomía “normal- anormal”.

Son luchas “inmediatas”, y esto por dos razones. Primero porque la gente critica la instancia de poder que le es más próxima, las que ejercen su acción sobre los individuos. No busca al “enemigo número uno” sino al enemigo inmediato. En segundo lugar, no creen que la solución a su problema pueda ser un futuro incierto (es decir, una promesa de liberación, de revolución, en el fin del conflicto de clases).” (Michel Foucault)

Eso es lo que Foucault intentó esclarecer y poner sobre la mesa con estudios sobre los “anormales”: los internos en los psiquiátricos, los “desviados”, la sexualidad (tan normada y poblada de “parafilias”), buscando en esas historias cómo el poder establece un régimen de verdad- la verdad de individuo, al tiempo que lo sujetan.

“… el problema, a la vez político, ético, social y filosófico que se nos plantea actualmente no es tratar de liberar al individuo del Estado y de sus instituciones, sino liberarnos a nosotros del Estado y del tipo de individualización que se relaciona con él. Debemos promover nuevas formas de subjetividad, rechazando el tipo de individualidad que se nos impuso durante muchos siglos.” (Michel Foucault)

El poder está en el Estado, en el gobierno, sí, pero está también en una malla sutil de relaciones que se ajusta tanto a nosotros que la confundimos con nosotros mismos y nos sujeta, nos hace dependientes del “benefactor” y de su guía moral y política hegemónica.

Las resistencias son, por ello, tan importantes: porque están tratando de des-sujetarse y de promoverse a sí mismas como subjetividades muy otras: su experiencia nos abre a otros mundos humanos posibles, y otros sujetos humanos diferentes.

Michel Foucault, (1989), “La cuestión del sujeto”, en Foucault, M., El poder: cuatro conferencias, UAM Azcapotzalco, México.

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