Un vidrio roto, esa profecía

“De los 20 que queden, 19 se correrán despavoridos al primer vidrio roto porque las víctimas de Ayotzinapa, de Sonora, de Coahuila, de cualquier geografía, se quedan en los medios de comunicación sólo un momento y pueden elegir no ver, no escuchar, no leer, dándole vuelta a la página, cambiando de canal o de estación, pero un vidrio roto es, en cambio, una profecía.” Palabras zapatistas a la Brigada Nacional de Ayotzinapa en Oventic.

“Nosotras, nosotros pensamos que las coyunturas que transforman el mundo no nacen de los calendarios de arriba, sino que son creadas por el trabajo cotidiano, terco y continuo de quienes eligen organizarse en lugar de sumarse a la moda en turno.” Palabras zapatistas a la Brigada Nacional de Ayotzinapa en Oventic.

“Si romper un vidrio cambiara el curso de la historia de un país yo ya me hubiera inmolado en una vidriería” Un cemelero dixit.

México, 23 de noviembre de 2014.- Ya puestos en materia nos exigen optar por el vidrio roto o declararnos reproductores del discurso del estado, no optamos ni por una cosa ni por la otra, optamos por organizarnos y luchar. Aunque hay quienes aseguran que la profecía del vidrio roto se cumplirá simplemente con que cada quien rompa vidrios desde su espacio de acción, y no organizándose, cotidiana, terca y continuamente.

El Centro de Medios Libres es una convergencia de colectivos y personas de diversas partes de México y el mundo, que nos tomamos la comunicación como otra herramienta de lucha.

A veces impulsamos la toma de postura común respecto a un tema, otras es imposible, dada la diversidad de pensamientos que confluyen en el Centro de Medios Libres.

Sin embargo si existen algunas tomas de postura en común, que se reflejan en principios, objetivos, líneas editoriales, coberturas, compromisos de capacitación, etc.

Una de esas posturas en común es el optar por la organización. Otra de esas posturas es adherirnos a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona como una propuesta organizativa.

Nos afirman y nos reafirman que simplemente con romper vidrios e incendiar palacios de gobiernos ya se derrumbará el estado y cambiará el país. Nos acordamos de las decenas de miles de autos incendiados en Francia en el año 2005. ¿Acaso se derrumbó el estado francés? ¿Acaso se finiquitó el capitalismo? ¿Acaso alguna de las banderas de quienes desquitaron su rabia se lograron con los miles de autos incendiados? ¿Por qué no se disolvió el estado francés?

Nos afirman y nos reafirman que organizarse no sirve para nada. Volteamos al sureste mexicano, y vemos un millar de comunidades que se organizaron y arrancaron la marcha. Un día tomaron la vía de las armas, destruyeron hasta los cimientos el palacio municipal de Altamirano. Pero no sólo hicieron eso, construyeron la organización de las comunidades. Liberaron un inmenso territorio. En un momento optaron por sostener ese territorio liberado por la vía pacífica. En medio de todos los trabajos nunca han abandonado la opción de la organización.

Nos dicen que reproducimos el discurso del estado por apostar por la organización y no por simplemente sumarnos a la catarsis de ir y romper el vidrio, que será pagado por la aseguradora, y que el gerente de ese lugar de paso dirá que hubo otras cosas rotas para embolsarse dinero que no le tocaba. Vemos que ese vidrio roto sin un proceso organizativo es perfectamente funcional al capitalismo. Que simplemente romper vidrios no cambiara la situación, ni derrumbará o disolverá al estado.

Vemos que el estado reproduce el discurso de la desorganización, así por ejemplo en los libros de historia cuentan que Villa y Zapata tomaron las armas así como así, como los grandes caudillos y no cuentan cómo fueron los amplios procesos organizativos de miles de comunidades anónimas que se tomaron los medios de producción e hicieron producir los campos, las minas, las fábricas y fundaron cientos de escuelas, y que pasaron a la historia simplemente como “Villa, Zapata y Carranza se levantaron en armas”. Comunidades que luego serían enfrentadas por la reacción encabezada por Carranza.

Vemos que el discurso del estado dice que el anarquista es quien rompe vidrios y quema cosas. Creemos que las y los anarquistas impulsan la comunidad, el apoyo mutuo, la organización, la autogestión y la autonomía, que en su conjunto destruyen al estado.

Así que el discurso del estado es la desorganización como meta y destino último de los de abajo, no su organización.

Estos días entre las cemeleras y los cemeleros hay intensos diálogos sobre lo que va pasando, que se ven reflejados en artículos que van siendo publicados en la página y en el facebook. Por donde quiera resuenan las voces:

– Acá seguimos en lo organizativo, no hemos salido a romper vidrios.

Ya hay quienes llaman a nuestro lichamiento público por ello, a que se nos “desenmascare”. Ya hasta publican la ubicación de algunos de nuestros compas en sus posts. A lo mejor pasa como otras veces, que quienes participamos en el CML nos quedamos solitos, solitas, en una postura, no será ni la primera ni la última vez. Eso se llama: consecuencia política, congruencia política.

No nos espantamos por los vidrios rotos, sin duda, sin embargo creemos que la profecía anunciada por los vidrios rotos aquí y allá se cumplirá cuando la gente se organice a lo largo y ancho del país y del mundo. Cuando la rabia se convierta en indignación organizada. Con una organización con mirada de horizonte, desde el espacio de acción de cada quien, y que mira los pasos necesarios para el largo plazo, que mira al hoy y al mañana.

Sin embargo si creyéramos que el mundo cambia rompiendo vidrios, ni estaríamos en procesos organizativos locales aquí y allá, ni estaríamos tomando herramientas de lucha como los medios libres y la educación popular, ni nos preocuparía compilar, sistematizar y difundir información sobre las luchas y resistencias que a lo largo y ancho del país y del mundo ya van construyendo otra cosa. A lo mejor andaríamos rompiendo vidrios y documentándolo.

Pero no. Creemos en la organización, en organizarse colectivamente para luchar contra la opresión, contra su forma de estado, contra sus estrategias de patriarcado, clasismo y racismo. Creemos en la organización desde abajo que va construyendo otra cosa, y que por la lucha de generaciones ya se va viendo en muchos lados donde la gente lucha y resiste, desde donde reportamos los cachitos del mundo que sigue.

Luchamos y resistimos, nos organizamos, mientras la noche del 26 de septiembre de 2014 se sigue alargando sobre el suelo mexicano, aunque el reloj ya marque la medianoche del 23 de noviembre.

Continuará…

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