Compartir contra la Represión: Recuento de desalojo al bloqueo magisterial en San Cristóbal de las Casas

DSC_0431A las Juntas de Buen Gobierno
A las y los compas de la Sexta
A las y los artistas del CompArte
A la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación
A la Asamblea Popular Regional de los Altos de Chiapas
Al Pueblo de México

Compañeros y compañeras, a través de esta palabra queremos denunciar la represión y el terror que se quiere imponer desde los tres niveles de gobierno contra el pueblo de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, pero también contarles de las rebeldes comparticiones y encuentros que se han tejido en estos días.

Compartir el Comparte con el Magisterio en Rebeldía

Adherentes a la Sexta en San Cristóbal de las Casas nos organizamos para compartir el CompArte de las y los artistas con las maestras y los maestros en resistencia que desde hace más de 3 semanas dan un nuevo paso en la lucha con el bloqueo-campamento popular en la carretera San Cristóbal-Tuxtla. Decidimos hacer el puente para compartir el CompArte como una oportunidad para tejer lazos solidarios y que más compañeros y compañeras pudiéramos mirar las lecciones que el magisterio en resistencia imparte en las calles y escuchar la palabra de las comunidades, colonias, barrios y organizaciones que lo apoyan. Sabiendo que las condiciones eran las de un plantón en una carretera federal, convocamos a artistas a que con imaginación y creatividad construyéramos un espacio autogestivo para presentar música, poesía, artes escénicas, pintas, gráfica y proyecciones.

A las 3 de la tarde del 19 de julio, empezaron a llegar compas de México y otras partes del mundo y poco a poco fueron a visitar los campamentos de las delegaciones de maestras y maestros. Escuchamos su digna rabia, sus dolores, su subversiva alegría y sus porqués contra la mal llamada Reforma Educativa. Nos compartieron alimentos y la tostada Zapatista se hizo presente, recordándonos la solidaridad de los pueblos y el constante apoyo que los barrios y las comunidades han realizado para que este campamento popular se sostenga.

A las 4:30 arrancamos con la palabra combativa y la bienvenida del Comité Central de Lucha de la CNTE en los Altos de Chiapas, cientos de personas escucharon atentxs. Se agradeció la compartición y la llegada de solidarios, haciendo un especial enfásis en la iniciativa Zapatista del CompArte por la Humanidad, sabiendo que el EZLN había suspendido su participación en Oventic de toda la semana para solidarizarse con el Magisterio. Se explicó el porque de la lucha contra la Reforma Educativa y el paquete de Reformas por venir.

Justo después de las palabras de la CNTE, la rabia y el dolor de una madre de Ayotzinapa llamada Berta Nava, junto al ex normalista Omar García, abren este compartir, sin olvidar los dolores que nos atraviesan como país. Ayotzinapa se llama el país y su capital se llama Nochixtlán. Recordamos a los desaparecidos y los caídos de la noche de Iguala a cuyo dolor hoy se suma el de los masacrados del 19 de junio en Oaxaca.

La palabra de lucha de maestros y maestras hacía eco en las montañas junto a las barricadas, mientras cada artista iba presentando sus canciones y poesía. Títeres y jaranas iban dando color a la resistencia magisterial, mientras cientos de personas imprimían su playera o su falda con imágenes de lucha. Compartir el CompArte fue respirar aire nuevo en estos días de lucha y resistencia. Eran las 10:30 pm y la música seguía, 19 números en total, dos proyecciones sobre la resistencia indígena del Cauca y la revolución Kurda.

El tiempo de compartir voló rápidamente y llegó el momento en que familias enteras se despidieran al calor de las fogatas, invitando a las profas y los profes a participar en el CompArte a celebrarse en el CIDECI del 23 al 30 de julio. Celebramos la humanidad, celebramos la resistencia y la digna lucha. El bloqueo fue un escenario más para imaginarnos otro mundo, otros mundos.

Amenazas y Desalojo

El día siguiente (20 de julio) nos amanecimos con las amenazas de desalojo y los reportes de grupos que se organizaban dentro de la ciudad para atacar al bloqueo magisterial y popular. La respuesta del magisterio fue la de guardar la calma y mantenerse en alerta.

Para las 12:30 pm un grupo de civiles encapuchados y armados llegó de forma violenta saqueando y destruyendo los campamentos que a lo largo de las semanas se habían construido. Los atacantes robaron los víveres y toda cosa que consideraron trofeo de batalla, y quemaron uno por uno los 42 campamentos. Quién les envió tal vez creyó que destruyendo el plantón iba a acabar con la dignidad y la rebeldía que le dice NO a la Reforma Educativa y llama a defender la educación pública y gratuita.

Los maestros y maestras de las diversas delegaciones sindicales de la CNTE, padres y madres de familia con sus niños y niñas, vecinos de barrios y colonias, estudiantes de las normales de la zona y de universidades del estado que se encontraban ahí, se replegaron sin ir al choque, corriendo lo más rápido posible para no ser atrapados, golpeados o alcanzados por los gases lacrimógenos de la policía y las balas que disparaba el grupo paramilitar. La presencia del grupo de corte paramilitar intentaba encubrir el verdadero operativo, el de la policía estatal, antimotines, patrullas de la “fuerza ciudadana”, vehículos de la policía federal y patrullas militares. La prensa de paga diría que la policías y el grupo de encapuchados eran dos cosas distintas, cuando en realidad eran distintas fuerzas bajo un mismo mando: una regular y la otra irregular e ilegal.

Como compas de la Sexta, como padres y madres de familia, estudiantes y medios libres que somos nos mantuvimos con nuestras tareas cotidianas de cobertura y apoyo a la lucha del magisterio. A pesar del desalojo y los heridos, el pueblo se reorganizó en el zócalo de la ciudad y regresó para retomar el bloqueo. Más tarde, un contingente de la sociedad civil marchó combativamente del zócalo al plantón y participó en la asamblea popular donde decidió permanecer en el bloqueo, a defender el territorio reconquistado.

Lo sucedido ayer, deja en claro que estos grupos de choque paramilitarizados están siendo utilizados para crear terror y confusión en la población y a la vez para abrirle camino a las fuerzas represoras del Estado. Una estrategia que se ha venido empleando desde hace años contra las comunidades zapatistas y otras comunidades organizadas (como en Acteal y Bachajón por mencionar algunos casos notorios), y que ahora se aplica en el contexto urbano contra el magisterio disidente y la sociedad en rebeldía.

Nosotros, nosotras, continuamos en solidaridad, mirando desde abajo y hacia abajo, ahí donde está esa lucha justa y digna por la abrogación de la reforma educativa y contra las reformas estructurales. Continuamos insistiendo en compartir y construir este camino de lucha por la vida con el arte, la ciencia, la resistencia, y la rebeldía.

Denunciamos al gobierno municipal de Marco Cancino, al gobierno estatal de Manuel Velasco y al gobierno federal de Enrique Peña Nieto, ellos son los autores de este ataque contra el pueblo organizado. Ellos son los culpables de la represión, aunque intenten lavarse las manos en los medios de paga, diciendo “ataque de Chamulas” ahí donde se dió un operativo conjunto de una fuerza paramilitar con las fuerzas policiales, y diciendo “infiltrados” ahí donde la población desobedece y dirige su rabia contra los comercios transnacionales y el ex-palacio municipal ahora privatizado en beneficio de la familia del gobernador de turno. Buscan difundir la idea que el crimen es taparse el rostro con paliacate y erigir barricadas, cuando el verdadero crimen es la privatización de servicios públicos que garantizan el ejercicio de derechos humanos básicos como la educación y la salud y las sucesivas masacres que se van operando contra la población que se resiste y se rebela.

Nosotros, nosotras, vimos y sentimos Rabia y Dolor, pero también vimos una respuesta organizada, comunitaria y combativa contra la Represión.

Vimos el contraste claro: Mientras las y los de abajo compartimos, creamos, tejemos y reconstruimos espacios de Rebeldía, los de arriba destruyen, reprimen y acaban con todo lo que encuentran a su paso.

Si allá arriba se agotó el tiempo, abajo lo que se agotó es el miedo”

¡Se acabó, se acabó, el miedo se acabó!

Adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.

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