“Una Luz por Ayotzinapa”, Ciudad de México

padresfamiliaCiudad de México, 22 de octubre de 2014.- La marcha que salió del Ángel de la Independencia rumbo al zócalo, en la ciudad de México, llevó como principal consigna “Vivos se los llevaron. Vivos los queremos”.

Antorchas, velas, veladoras, encendedores, con lo que se pudiera iluminar la gente lo hacía.

Las consignas entre las diferentes escuelas Normales Rurales, que acompañan a Ayotzinapa en su búsqueda de los 43 estudiantes desaparecidos por la policía mexicana, nos advierten: “A las normales rurales las quieren desaparecer, nosotros con lucha y sangre las vamos a defender”; “Este puño no es fascista, es marxista-leninista”; “Normales Rurales en las luchas populares”.

Un contingente de mujeres normalistas hizo un recuento de las 16 normales rurales que se mantienen en pie de lucha bajo el asedio constante del gobierno.

Son alumnos de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FESCM), la organización estudiantil más vieja del país, los que se manifestaron ayer en la marcha: Una Luz Por Ayotzinapa, en el marco de la jornada global por la presentación con vida de los 43 estudiantes de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”; además de organizaciones, escuelas, colegios, sindicato (SME), colectivos solidarios.

No hubo un minuto de silencio, el trayecto estuvo lleno de consignas, los normalistas nos relataron su sentir con un micrófono que conectaron a las bocinas de una camioneta.

Al tomar la calle 5 de mayo para entrar al zócalo, los manifestantes comenzaron a gritar: “Fuera Peña”. Con ese grito varios contingentes entraron al zócalo.

Una vez en la plaza, los padres de los normalistas desaparecidos subieron a un templete para relatarnos cómo es que se sienten, como ha sido para ellos no tener a sus hijos en casa, estudiando, como ha sido su búsqueda (incansable), como es que las autoridades, de todos los niveles, les han cerrado las puertas y los colectivos, organizaciones, individuos, se las han abierto.

La gente los escuchaba con atención, en sus rostros se podía notar la rabia, la tristeza, que sentían al escuchar a cada uno de los padres, que con desesperación y esperanza ruegan por el regreso de sus hijos.

Se podía escuchar, desde cualquier punto de la plancha del zócalo, “No están solos” y no lo estuvieron, fueron miles de personas las que los acompañaron en su dolor.

                                                     Compartiendo luz por Ayotzinapa

                              Se colocaron 43 sillas, al pie del templete. Por los desparecidos

                                                Con veladoras se escribió: AYOTZINAPA

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