Palabras en la apertura de la oficina del Centro de Derechos Humanos de la Selva Negra, Chiapas

Palabra expresada en la apertura de la oficina de nuestro
Centro de Derechos Humanos de la Selva Negra.

Rayón, Chiapas, 30 de marzo de 2026

Dicen los que gobiernan hoy en México a nivel federal y en la mayoría de los estados de la república, que desde que ellos gobiernan, ya no se violan los derechos humanos, que se acabaron las masacres del pasado. Hoy atravesamos a nivel internacional un nuevo imperialismo que es capaz de bombardear países que lo desafíen, invadir naciones cuyos gobiernos considera que no se alinean con sus intereses, amenazar pueblos que han trabajado su consciencia y no le temen.

Hay un historiador que vivió y escribió sobre Chiapas, Jan de Vos. Tiene una trilogía donde narra, desde la llegada de los españoles hasta el siglo XXI, lo que hoy llamamos la violación a los derechos humanos de todo un pueblo, incluida la tierra que habitaban. El primer volumen lleva por título La paz de Dios y el rey, que es la narración del sometimiento de los pueblos originarios del siglo XVI de una parte de Chiapas, incluso habla de la extinción de uno de los pueblos más significativos que le dio identidad a este estado. El segundo volumen lleva por título Oro verde, que es la narración del saqueo extremo de la Selva Lacandona, de sus principales recursos naturales, especialmente la madera. El ecocidio de lo que Francisco el Papa llamó la Casa Común. Y el último volumen se llama Una tierra para sembrar sueños, donde da cuenta de ocho casos en los que se intentó crear sistemas humanos y bioculturales de armonía y de paz en los pueblos y territorios de Chiapas de la segunda mitad del siglo XX.

Hace 60 años, el 26 de marzo de 1966, un par de franciscanos entró caminando por las montañas del norte de Chiapas y llegaron al municipio de Tapilula donde refundaron la misión franciscana en esa parte del Estado; unos años antes, el 8 de marzo de 1951, hace 75 años, habían hecho lo propio en la región fronteriza del estado de Tabasco, donde el río Usumacinta se convierte en el río más caudaloso de México. Y en 1959, el Obispo, convertido por los indígenas, Samuel Ruíz García, llegó a San Cristóbal de las Casas. Estos hombres de fe y de Iglesia llegaron a estas tierras con el sueño de reevangelizar a los indígenas de Chiapas: tzotziles, tzeltales, tojolabales, choles, mames, zoques. Su labor fue titánica y, en el diario convivir y caminar con los pueblos se dieron cuenta que no se podía anunciar el evangelio sin denunciar la extrema pobreza; que habían sido enviados no solo a administrar sacramentos, mientras el hambre y las enfermedades curables mataban a los más vulnerables, que había poblados enteros sometidos a una escandalosa nueva esclavitud y que la Hermana Madre Tierra clamaba al cielo, con dolores de parto.

El Centro de Derechos Humanos de la Selva Negra que nació el 2 de agosto de 2023, es fruto de hacer realidad ese sueño y de la acción evangelizadora y social de esa identidad, de esa espiritualidad, de esa mística. Es la continuidad de un trabajo de décadas, de muchos hermanos franciscanos y de muchas más personas de la zona norte del estado de Chiapas, y principalmente de la zona zoque. Hoy, llegamos a un punto de partida, la apertura de un espacio físico que quiere ser sobre todo lugar de encuentro, de escucha, de indignación y, al estilo franciscano, un lugar para lavar los pies, para bajar a los crucificados de la cruz.

Hoy nos acompañan la familia de Orbey Juárez, miembro activo de la parroquia de Pueblo Nuevo Solistahuacán, preso injustamente, junto con otras cinco personas, acusado del asesinato de un trabajador del ayuntamiento de Pueblo Nuevo. Están presentes también los compañeros de San Isidro las Banderas que se han unido para impedir que se reinstale una empresa minera con aval de las autoridades del ejido y del Gobierno del estado. También están con nosotros las personas que desafiaron a la familia presidencial de aquí de Rayón que, como otras familias del estado y del país, creen que su autoridad viene de lo alto y, cual dinastías monárquicas se quieren perpetuar en el poder. Estas personas denunciaron los basureros al aire libre en el municipio de Rayón. Y, por supuesto, están las compañeras mujeres que han iniciado un acompañamiento mutuo para eliminar toda forma de violencia en contra de ellas, de sus hijas, de sus nietas.

Nuestro agradecimiento a las organizaciones que nos acompañan: El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, que no nos ha dejado desde nuestra fundación. SIPAZ, que por primera vez nos acompaña. Éstas son dos organizaciones herederas de las causas de Don Samuel Ruíz. Está el compañero y maestro Saúl Kak, siempre pendiente de los movimientos sociales en la zona. Y nos llena de mucho orgullo y agradecimiento la presencia de nuestro hermano Gabriel, quien es el Ministro provincial de nosotros los franciscanos en el Sureste de México. Agradecemos la presencia de Mario, nuestro abuelo que dirigió la oración y la palabra de animación inicial. Y nuestro equipo, conformado en su mayoría por mujeres: Ana Claudia, Genoveva, Itzel, Lidia, pero también están Karen, Armando, Hernan y Ricardo que no han podido estar presentes por enfermedad o por compromisos de Semana Santa.

Una última palabra a las personas que nos acompañan: a la familia de Orbey: Con ustedes lo sacaremos de la prisión, lograremos su libertad y su reconocimiento de inocencia, no tengan duda; a los compañeros de San Isidro las Banderas: junto con ustedes no permitiremos la reinstalación de la mina en su ejido; a las mujeres que ha conformado el grupo motor en la región: el sistema que las ha oprimido y sometido milenariamente, lo tiraremos con ustedes guiándonos.

Chiapas sigue siendo una tierra para sembrar sueños…

Centro de Derechos Humanos de la Selva Negra, A.C.

 

Publicado originalmente en la página del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas: https://frayba.org.mx/300326_palabra_selva_negra_apertura_oficina

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