Altar de muertas en memoria de las víctimas de feminicidio en Nuevo León.

Trabajo Colectivo de Mujeres en Monterrey
Edición: Museo Mutante

 

Queremos recordar a las más de 50 mujeres asesinadas en este año en Nuevo León a cause de la violencia de género. Reconocerlas en este espacio para reflexionar sobre la urgencia de erradicar las violencias hacia las mujeres.

De enero a octubre de 2017 nada más se han cometido 56 feminicidios en nuestro estado. Si sumamos todos los feminicidios del país, llegamos al numero alarmante de 1297 mujeres que ya no están con nosotras.

Es esencial visibilizar que la violencia de género es algo que nos afecta a todas, este miedo de no regresar a casa que nos devora a diario. Honramos sus vidas en este trabajo colectivo plasmado en un “Altar de muertas en memoria de las víctimas de feminicidio en Nuevo León”.

Altar homenaje a mujeres asesinadas

Nuevo León

Texto por Lucia De Luna

 

Sentimos nuestra sangre circular. Respiramos. No contenemos las lágrimas.

Nos reunimos para no olvidar los dolores, la utopías, las libertades en este país despedazado: por nuestra memoria, nuestra dignidad, este día rendimos homenaje a las mujeres asesinadas en Nuevo León.

Hemos llegado con los brazos cansados, los corazones expuestos. Ha sido largo el camino hasta aquí, un camino formado por sus huellas, alientos y risas. Cada una de las mujeres que nos han arrancado es una punzada latiendo constante. Es una nostalgia que cargamos en el pecho, es la mirada de una madre, es el puño cerrado de un hermano, es el silencio frío de un padre. Es el abrazo que necesitamos todos los días.

¿Conocen la sensación de toque de queda en Monterrey, el despedirte sin saber si vuelves, la cautela, el miedo persistente, la paranoia? Así nos sentimos a diario. Todos los días vivimos un toque de queda tácito. Las estadísticas, la tortura, el machismo, la injusticia, las mujeres que se van y se van y se van de la vida contra su voluntad. Suspiramos y nos miramos deseando que esto ya pare, pero no dejamos de preguntarnos qué hacer.

¿Qué hemos hecho para llegar aquí? ¿Por qué lo hemos permitido? ¿Qué hacemos para cuidar nuestras vidas? Hemos decidido tomarnos las manos, no abandonar los sueños, llenar las calles de presencia. Es el tiempo de nuestra voz y nuestra fuerza, es el tiempo de agradecer los pasos de nuestras ancestras y no claudicar ante esta guerra.

Sembrar y cosechar memoria. Hacer memoria significa nombrarlas. Nombrar una vida que transitaba por estas calles traficadas de prisa y sudor. Mujeres que se preparaban el cafecito matutino alistándose al trabajo, mujeres que colgaban su mochila a la espalda esperando el camión, mujeres que amaban y sufrían la extrañeza de vivir, bailando, riendo, llorando, haciendo lo que les tocaba cumplir o cuestionando lo que les querían imponer. Simplemente andando por esta tierra.

Damos testimonio del dolor de saber cómo nos van borrando lentamente en todos los rincones de México. Damos testimonio de la importancia y ausencia de cada una de ellas allí donde sonreían con sus seres queridos, donde aprendían a crecer y compartir. Exigimos que esta violencia desaparezca. Tenemos que replantear todo lo que somos y transformar de fondo nuestro modo de relacionarnos.

Sabemos que no están solas, que no estamos solas, ellas seguirán siempre acompañándonos. Juntas, recuperamos su memoria y llenamos los huecos con esperanzas de nuevos mañanas, con certeza de que esto en algún momento no volverá a ocurrir. De esta manera vamos construyendo una historia en donde nuestras vidas sean respetadas, en donde sea posible el derecho de vivir en paz.

Ofrendamos a través de este altar un tributo a su viaje, esperando que allá donde anidan sus espíritus hayan encontrado luces más brillantes y senderos de hermoso andar. Para ellas, todo nuestro cariño. Por ellas, celebramos la vida.

Foto: Por Alejandra Fuente

Foto:Por Alejandra Fuente

Foto: Por Alejandra Fuente

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