El horror está embarazado de maravilla: La identidad, la memoria y la justicia solo pueden construirse en colectivo

Juicio y Castigo“El horror está embarazado de maravilla”, palabras de Eduardo Galeano, sirvieron para abrir la mesa sobre Identidad en la cual participaron integrantes de H.I.J.OS. México, Pilar Calveiro, Sara Hernández, Ana Ignacia Rodríguez y Omar García, realizada en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, plantel Del Valle, este martes 24 de marzo de 2015.

Ana Valentina López de Cea habló por parte de la organización Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S.), integrada por hijos de desaparecidos, asesinados, exiliados y presos por razones políticas. “Nuestras madres y nuestras abuelas nos enseñaron a gritar vivos los llevaron, vivos los queremos. Después lo gritamos junto a las madres de todo el país, junto a miles de familias que exigen la presentación con vida de sus seres queridos desaparecidos. Y desde hace casi 5 meses lo gritamos también al lado de los padres, las madres y los compañeros de Ayotzinapa”.

Explicó que para la organización la identidad es una elección “no hace falta tener una afiliación biológica para asumirnos como hijos de una misma historia. Es reconocernos en la memoria de quienes tenemos al lado.” Por eso, dijo, están unidos a los desaparecidos en décadas atrás como en la guerra contra el narcotráfico y en Ayotzinapa. Describiendo a Ángel y Jocelyn, hijos de dos de los 43 normalistas detenidos-desaparecidos, resaltó “ellos somos nosotros”.

Concluyó invitando a la concurrencia “a preguntarse quiénes son, quiénes somos, qué identidad queremos tener como país. Dejemos de construir identidad sobre ausencias y cadáveres, sobre el terror y la injusticia, sobre la impunidad. A todos nos faltan los desaparecidos y asesinados de este país”.

A su turno, Sara Hernández, habló sobre la identidad de “las doñas” del Comité ¡Eureka!, organización de madres y esposas de desaparecidos por razones políticas en México, que se fundó en 1977. “Encontramos identidad en nuestra lucha, en nuestra exigencia, pero también tuvimos identidad en otras decisiones. En una ocasión se habló de la reparación del daño. Nuestras doñas, de condición económica muy humilde, se resistían. Decían ¿cómo voy a tasar a mi hijo? Decidieron no aceptar dinero del gobierno”.

Hernández, esposa del desaparecido Rafael Ramírez Duarte, resaltó la dignidad de los familiares de desaparecidos que siempre se ha puesto por delante de las necesidades económicas y ofertas del poder, sobornos a cambio de olvido.

Mencionó que de los años sesenta a la fecha, en México “la impunidad crece y la desaparición es un crimen triple o al cubo: primero desaparecen a nuestros familiares, después quieren desaparecer su memoria y ahora quieren desaparecer el crimen. No hay en nuestro país ningún imputado por la desaparición forzada pese a que hay miles de caso y hemos demostrado hasta los nombres de los que se los llevaron”.

Volteando hacia Omar García, le dijo: “Omar, su historia es nuestra historia, su presente es nuestro futuro”.

Ana Ignacia Rodríguez Márquez, ex presa política e integrante del Comité 68, comentó que a los presentes en la mesa, les une haber sido víctimas del terrorismo de Estado y en específico del ejército.

“Llevamos 46 años marchando, luchando, creando cosas o situaciones nuevas para ayudar a que este clima de impunidad terminara. Tenemos 46 años y la impunidad ha permanecido”, se lamentó. “No sólo han sido Tlatelolco, el halconazo y la mal llamada guerra sucia. Han sido muchas masacres”.

Mencionó al ex líder estudiantil Raúl Álvarez Garín, recientemente fallecido, quien durante toda su vida mantuvo el compromiso de lucha. “Estamos desapareciendo físicamente pero nuestra lucha será permanente, hasta que se castigue a los culpables. Hablan de que es una venganza, ¡no es venganza! ¡Queremos justicia! No tuvimos por qué estar presos por exigir libertades democráticas”.

A su turno, la académica Pilar Calveiro remarcó los vínculos entre pasado y presente a través de la desaparición forzada. Ayer y hoy, dijo, ha sido “una política de exterminio que buscó cortar relatos. Implicó decenas de miles de víctimas de desaparición forzada comprometiendo a todos los gobiernos. La desaparición forzada se practica sistemáticamente y como política del estado”.

Sobreviviente de campos clandestinos de concentración durante la dictadura militar en Argentina, Calveiro se preguntó ¿Por qué en México sigue ocurriendo desde los años 60? ¿Por qué Ayotzinapa?

“Creo que la desaparición forzada hoy ocurre por esta colusión entre fracciones del estado y fracciones de redes mafiosas. Ocurre porque es funcional para los grandes negocios de apropiación que tenemos en grandes lugares del mundo (…) Estamos frente a políticas de desaparición forzada que son parte de las formas de acumulación. Por su puesto se deshacen de cualquier forma de activismo político y de disidencia política (…) Lo que vemos en Ayotzinapa es claramente el uso del terror para intentar desmovilizar a la sociedad”.

Omar García, vocero de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos, aclaró de inicio “nosotros somos nuevos en esto”. Sobre la desaparición forzada, señaló “no teníamos la menor noción”.

El aprendizaje doloroso para familiares y normalistas. “En estos cinco meses hemos aprendido más de lo aprendido en años, en toda la vida. En estos cuatro meses, dijo un padre de familia, he aprendido más que en 50 años”.

Habló del dolor de las familias ahondado por la indolencia de las autoridades. “Los padres, las madres, con una apariencia de fortaleza durante el día y durante las noches cayendo en un tremendo dolor, en la desesperación, la impotencia. Hablar de identidad es hablar de esas cosas, ¿cómo no identificarse con un padre así? Ellos son campesinos, amas de casa, maestros algunos…son 43 y no tienen a sus hijos. Son ciudadanos de este país que son víctimas de la desaparición forzada”.

Seguido corrigió, “no son sólo 43, hay tres padres que perdieron a sus hijos y Aldo está internado en estado vegetal y Edgar (en proceso de reconstrucción de su rostro. Más dos (normalistas asesinados) del 2011, es medio centenar de personas”.

Peor aún, son algunos “de los miles (de desaparecidos) que hay en el país. Y que son consecuencia de las políticas de despojo, del neoliberalismo, de las nuevas tendencias del capitalismo”.

Reiteró el rechazo de los familiares y normalistas a la versión que impulsa el gobierno mexicano. “Por decreto casi divino se dijo ‘ya’. Nos quieren reducir a polvo pero les decimos que no. No nos van a reducir a polvo, no nos vamos a callar. Podrán desaparecernos y matarnos como a Nepomuceno, como a Norma en Iguala que la mataron frente a sus hijos…pero no nos van a callar”.

La mesa de “Identidad” fue la segunda de tres reuniones de debate y diálogo convocadas por H.I.J.O.S México en su décimo quinto aniversario. El último encuentro se realizará sobre el tema “Memoria”, el día jueves 5 de marzo a las 19:00 horas el el multiforo cultural Alicia.

 

ANEXO

  • Algunas imágenes de estos 15 años, galería del fotógrafo Mijael Jiménez

 

https://www.flickr.com/photos/mijael-jimenez/sets/72157650511664788/page4/

 

  • La intervención completa de H.I.J.O.S. México

Angelito acaba de cumplir 8 años y dice que él no va a ser militar porque no quiere que lo obliguen a matar a nadie, quiere ser profesor y estudiar en “la Ayotzi”, eso dice. Jocelyn tiene 12 años y quería hasta hace unos meses ser enfermera militar, pero ya no.

Angelito es el hijo mayor de Adán Abraján de la Cruz y Jocelyn es sobrina de Jhosivani Guerrero de la Cruz. Ambos son normalistas y están desaparecidos desde el 26 de septiembre, junto con 41 compañeros más. El Estado los desapareció.

Iniciamos esta reflexión sobre Identidad (eje que junto a justicia y memoria sirven de base a nuestro accionar colectivo) a quince años de lucha como H.I.J.O.S. México hablando de Jocelyn y Angelito porque ellos somos nosotros.

Nosotros también crecimos sabiendo lo que la desaparición forzada y demás crímenes de Estado significan y elegimos quehaceres que tienen que ver con la construcción de otro mundo, uno donde quepan muchos mundos, es decir que elegimos reivindicar todos los días la lucha de nuestros padres.

Y es justamente ahí donde esta mesa se plantea como una visión de lo que somos, de nuestra lucha que es justamente lo que conforma nuestra identidad.

En H.I.J.O.S. entendemos que no hace falta tener una filiación biológica para asumirnos hijos de la misma historia y reconocernos en las miradas de los que tenemos al lado y de los que nos hacen faltan; hijos y continuadores de una generación que luchó y lucha por un mundo más justo, por un mundo digno.

Entendemos la lucha de los que nos faltan y los que estamos como una fundamentalmente amorosa pues como dice Galeano: “en el fondo, uno ama al mundo a partir de la certeza que este mundo, triste mundo convertido en campo de concentración, contiene otro mundo posible. O sea, que el horror está embarazado de maravilla”.

H.I.J.O.S. es una red que cuenta con colectivos en diversos países y que unifica la historia de quienes como hijos de una generación brutalmente reprimida en América Latina nos encontramos desde la alegría de sabernos hijos de una historia que nada tiene que ver con la que nos imponen desde arriba. Nosotros somos memoria, somos lucha. Nosotros no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos. No aceptamos la identidad que los asesinos y represores han querido imponernos: la de la sumisión y el olvido. Nuestra identidad se construye colectivamente todos los días asumiendo el dolor de las ausencias y el horror, pero mirando siempre de frente con orgullo y amor.

Tal vez esa sea la clave más sincera de nuestra identidad: el amor. Amamos la vida, amamos al otro, amamos a los que nos faltan y a los Angelitos y Jocelynes en que nos reflejamos. Nosotros somos el amor porque desde el vientre nuestros padres nos gestaron, algunas veces sin planearnos, con la certeza de que el amor es lo que hace valer la pena.

Así que hoy, a quince años de lucha, es decir de construir nuestra identidad, nos dirigimos a los que están y a los que somos, pero sobre todo nos dirigimos a los que aún no se han decidido a estar de este lado, a vencer el miedo de los sin corazón. Los invitamos a preguntarse quiénes son y quiénes somos, qué identidad quieren que tengamos como país. Dejemos de construir identidad sobre ausencias y cadáveres, sobre el terror y la injusticia, sobre la impunidad. A todos nos faltan los desaparecidos y asesinados de este país, así que a ellos y ellas les debemos ese mundo por el que lucharon día a día.

Hoy en H.I.J.O.S. México nos reafirmamos en la certeza de que lo imposible sólo tarda un poco más y que como dice el gran poeta Ernesto Cardenal “lo importante es cambiar el mundo porque es posible y necesario”. Nosotros ya elegimos, y elegimos la memoria, porque como nos escribió Galeano en su saludo al primer encuentro internacional de h.i.j.o.s. hace 5 años, cuando celebramos 10 años de lucha: “el poder ha inventado este instrumento (la desaparición), jodido y rejodido, para borrar las huellas de sus crímenes: la niebla que traga a sus víctimas, para que se pierdan en el olvido. Gracias a ustedes, no se pierden”… Hoy parafraseamos a Galeano para decirles a ustedes que están aquí, a nuestros ponentes (a quienes admiramos y queremos profundamente por enseñarnos a amar todos los días): Gracias, porque es por ustedes que nuestros desaparecidos no se pierden, que siguen presentes.

La identidad, la memoria y la justicia, nuestros tres ejes, sólo pueden pensarse y construirse en colectivo, desde la digna la rabia. Se construyen en las calles y en los actos diarios, y se construyen cuando nos rodeamos de personas que nos inspiran y nos enseñan, como quienes están hoy en esta mesa. Así que al hablar hoy de la identidad pensaremos en quiénes somos, pero también en quiénes podemos ser, en un nosotros que se construya con la lucha diaria. Nuestras madres y nuestras abuelas nos enseñaron a gritar vivos los llevaron, vivos los queremos. Después lo gritamos junto a las madres de todo el país, junto a miles de familias que exigen la presentación con vida de sus seres queridos desaparecidos. Y desde hace casi 5 meses lo gritamos también al lado de los padres, las madres y los compañeros de Ayotzinapa. Porque su lucha es nuestra lucha. ¡Vivos se los llevaron! ¡Vivos los queremos!

 

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