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Recordando a Zayd Malik Shakur

 

Escrito por el entonces preso político Sundiata Acoli y leído en un evento en tributo a Zayd en mayo de 2017 en Harlem.

 

[El 2 de mayo de 1973, Zayd Malik Shakur murió en una emboscada tendida por la policía en la Autopista de Nueva Jersey para tres Panteras Negras e integrantes del BLA. Assata Shakur fue detenida y pasó 6 años y medio en prisión antes de fugarse y encontrar asilo en Cuba. Sundiata Acoli fue detenido un día después de la emboscada y quedó preso durante medio siglo hasta ganar su libertad el 16 de abril de 2002.

 

Cabe mencionar que Sekou Odinga pasó 34 años en prisión por la liberación de Assata Shakur, Mutulu Shakur pasó 37 años por ser el “cerebro” de la fuga, y Kamau Sadiki, el padre de su hija Kakuya, sigue en prisión por negarse a ayudar a agentes del gobierno atrapar a Assata.

 

Al hablar de Zayd Malik Shakur, Assata Shakur dijo: “Era mi amigo y compañero más cercano. Nunca en mi vida he sentido un dolor tan profundo. Él había jurado protegerme y ayudarme llegar a un lugar seguro. Está claro que perdió su vida intentando protegerme a mí y a Sundiata.”

 

Cuando logró reunirse con Sundiata Acoli, descrito por el juez como “un revolucionario de hueso colorado”, Assata dijo: “Nunca me había sentido tan feliz de ver a alguien…Simplemente ver a Sundiata me tranquilizó. Hay algo en él que transmite la calma. En cada aspecto de su ser, puedes sentir su espíritu y fervor revolucionario. Y su amor para la gente negra es tan intenso que lo puedes palpar. Es muy sencillo, muy gente.”]

 

Saludos a todas y todos,

Este es el tipo de discurso que siempre me agrada presentar, hablando de los camaradas que se han mantenido en la “Scratch line,” (línea de batalla).  En caso de que no conozcas este término, Standing at the Scratch Line, es un libro sobre las crudas realidades de la vida, escrito por Guy Johnson, hijo de la gran actriz/poeta, ya fallecida, Maya Angelou. El libro es un favorito de los lectores negros, que sean revolucionarios, presos, gánsteres, o personas de comunidades de color, etc.  Cuenta las vidas,  pruebas, tribulaciones y triunfos de una familia negra de Nuevo Orleans durante tres generaciones,  un poco parecido a la serie actual de televisión, Imperio.

“Scratch line” también es el nombre de un viejo juego de los niños en el Sur del país, en el que rasgan una línea en el suelo y la banda intenta luchar por cualquier medio necesario a quien quede en la línea. El último que quede de pie, sin competidor en la línea de batalla, es el ganador.

En Texas, el mismo juego se llama  “Downing Ground.” Tiene el mismo propósito: Ser la última persona de pie mientras los demás intentan tumbarte a ti o a alguien más por cualquier medio necesario. Todo se vale: tacleadas voladoras, ataques por sorpresa, codos, zancadillas, o lo que sea. Hay que poner una rodilla al suelo o ser derribado.

Hay un pasaje en el libro donde un familiar dice: “El gobierno de la ciudad hace todo lo posible para matarnos mientras intentamos mantenernos en la línea de batalla.” Pues, eso era Zayd Malik Shakur.

Era un hermano chido que día con día se mantuvo en la línea de batalla, por su pueblo, su familia, sus camaradas y cualquier persona que estaba con él.  Para él y nosotros, eso fue el Partido Pantera Negra (BPP).  Zayd era el Ministro de Información para el partido en el  Bronx, NYC.  Yo era Jefe de Finanzas para el BPP en Harlem, NYC. Aunque vivimos y trabajamos en distritos diferentes, era común toparnos cuando andábamos por la ciudad involucrados en actividades de los Panteras.

Zayd Shakur era hermano de sangre del fallecido Lumumba Shakur, Capitán de Defensa del BPP en Harlem,  querido y respetado por todos y la razón principal por la cual tantos activistas, en aquel entonces y ahora, se apellidan  Shakur, incluyendo su esposa, Afeni Shakur, ( después la madre de Tupac Shakur), Assata Shakur (tía-camarada de Tupac), Mutulu Shakur (padrastro de Tupac), su esposa anterior Shadia (no sé si se escribe bien su nombre) Shakur y sus hijas e hijos, y muchos otros Shakurs no relacionados”.

Lumumba, Afeni, varios otros Panteras y yo fuimos detenidos en las redadas para atrapar a “los 21 Panteras”.  Sekou Odinga evitó la detención y entró en la clandestinidad.  Zayd Shakur no tenía cargos y siguió dando liderazgo al BPP en Nueva York.  Durante los 2 años que estuvimos en la cárcel y durante nuestro juicio, Zayd y algunos líderes sustitutos mantuvieron el BPP en Nueva York y recaudaron suficiente dinero para pagar las fianzas de Dhoruba bin Wahad, Michael Cetewayo Tabor, Afeni Shakur y Joan Bird. Los demás nos quedamos encarcelados durante 2 años antes de que todos fuéramos exonerados de todas las acusaciones en un juicio donde el jurado deliberó menos de 2 horas.

Al ser liberados, la policía cuadruplicó su campaña de vigilancia, hostigamiento y provocación contra nosotros. No pude conseguir trabajo en mi campo profesional de la computación y eventualmente fui obligado a vivir en la clandestinidad, donde volví a encontrar a Zayd  y otros Panteras hostigados, ahora en la misma situación. Zayd era el mismo ser urbano  de antes; sus réplicas ingeniosas y alegres nos animaron y nos mantuvieron en alerta.  Era un gran maestro quien nos enseñó sin “enseñar”. Él sabía que el estilo de vida clandestino era algo nuevo para mí, pero nunca dijo que era mi mentor. Simplemente empezó a caer por mi departamento casi todos los días, sacándome a la calle, con el resultado de que yo estaba  con él casi todo el día.  Le encantaba conversar; era tranquilo y divertido. Mi pequeña hija pre-escolar lo adoraba, y su mama también.  Mientras tanto, yo aprendí mucho simplemente observándolo, manteniendo mis ojos y oídos abiertos y mi boca cerrada, y después de un rato, imitándolo. Muy pronto, yo estaba moviéndome entre la gente como una pez en el mar.

La última vez que vi a Zayd, él había recibido un disparo que entró por su pulmón, bazo y riñón y salió por el tejido muscular de su espalda. Él sabía que estaba muriendo, pero no sintió pánico. Estaba luminoso, en paz… un maestro hasta el final.

Zayd Malik Shakur era el hermano que siempre había querido tener, y él respondió a mi llamado. Por esto siempre estaré agradecido. Que Descanse en Paz y que su Espíritu Viva para Siempre. Gracias.

Sundiata Acoli

 Traducción: Carolina Saldaña

 

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